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Especulación con alimentos, la banca tiene la comida (también)

¿Cómo es posible que los alimentos que nos llevamos cada dia a la boca hayan entrado en los peligrosos mercados financieros sin que ningún gobierno se lleve las manos a la cabeza?

Recorrido por la historia de qué vías y canales se han utilizado para dar acceso a los alimentos a las personas a lo largo de los tiempos. Empezando por el trueque y terminando con el caos financiero luchemos por una octava viñeta.

EL TRUEQUE. El trueque es el intercambio de unos bienes por otros. Antiguamente, las personas lo intercambiaban unos alimentos por otros mediante permutas, que son los contratos de trueque. 

 

 

LAS PRIMERAS MONEDAS. El trueque deja de tener protagonismo en cuanto aparecen las primeras monedas que darán un valor económico al producto que se quiera adquirir.  

 

 

 

LOS CONTRATOS DE FUTUROS. Más adelante, aparecen los primeros contratos de futuros, que permitirán, al agricultor y al comprador, evadir riesgos ya que son contratos que se firman antes de cosechar. El agricultor asegura vender su cosecha, y el comprador, adquirirla a un precio determinado de antemano.

 

LA COMIDA COMO MERCANCÍA. Los conocidos contratos de futuros permiten la entrada de personajes que compraran y venderán cuantas veces quieran los contratos según les interese, haciendo fluctuar el precio de la “mercancía”, en este caso la comida.

 

 

LA BURBUJA ALIMENTARIA. Con la caída de la burbuja inmobiliaria se produce una migración de burbujas. Ahora toca la alimentaria. La entrada en troba de especuladores genera una subida exagerada de los precios del grano, repercutiendo sobremanera en el consumidor final.

 

 

LA ESPECULACIÓN GENERA HAMBRE. Ahora la comida ya no está sujeta a la demanda y oferta real, sino que queda supeditada a las leyes del mercado. Se juega con el grano como en una ruleta en la que bancos, brokers y fondos de inversión se llevarán la palma, y las poblaciones más vulnerables se quedarán sin acceso a la alimentación.

 

CON LA COMIDA NO SE JUEGA. Para garantizar el derecho a la alimentación de todas las personas, recordemos que es un derecho fundamental, hay que sacar a la alimentación de los mercados financieros, cortar con las herramientas que permiten este tipo de prácticas y darle martillazo a la ruleta  

 

 

 

ESPECULACIÓN ALIMENTARIA EN 3 MINUTOS

Especular con alimentos significa simple y llanamente que la comida esté sujeta a los mercados financieros, por tanto, supeditada a los grandes inversionistas, bancos, o brokers que se dedican a jugar con la subida de los precios de dichas materias primas para la obtener los beneficios esperados. Aunque parezca aterrador, esto es así, y está legalmente aceptado, ya que no existe ningún tipo de regulación que prohíba expresamente jugar con la comida de las personas. La especulación alimentaria ha sido identificada como la principal causa de las recientes crisis alimentarias (2007/2008 - 2011), en las que millones de personas en el mundo murieron de hambre. Al menos 40 millones de personas de todo el mundo fueron empujadas al hambre a causa de la crisis de los precios de los alimentos de 2008.

Especular con alimentos conlleva la subida de precios de los granos básicos para la alimentación humana. Gran parte de las materias primas que consumimos se compran y venden a través de contratos a futuro en el conocido mercado de futuros. ¿Qué significa esto? Los famosos futuros son contratos vinculantes entre comprador y vendedor en los que se acuerdan un precio y una fecha de entrega concreta. Hasta aquí todo bien, pero desde hace poco menos de dos décadas (Goldman Sachs, 1991) en los mercados agrarios no sólo participan compradores y vendedores interesados en el alimento, sino que intervienen figuras que nada tienen que ver con la comida que se dedican a especular con los precios comprando y vendiendo contratos a futuro cuantas veces quieran. Esto quiere decir que el precio de los alimentos deja de estar sujeto por la ley de la oferta y demanda real, y pasa a estar supeditado a los grandes inversores que hacen y deshacen a sus anchas.

Especular con los alimentos significa hambre. Pensemos que casi 2.000 millones de personas en el mundo (una de cada 3) utilizan más del 50% de sus ingresos para adquirir comida. En los países o regiones o clases sociales más pobres de cada región, entre el 60-80% de los ingresos se destinan a la alimentación. Los efectos de la subida de los precios alimentarios ahí son devastadores, des del inicio de la crisis especulativa alimentaria 250 millones más de personas están en situación de hambre, ya son más de 1.000 millones, cifras y porcentajes nunca vistos hasta ahora en la historia de la humanidad. A nivel meramente ilustrativo podemos cifrar la cantidad de personas hambrientas equivalentes que se pueden atribuir a la especulación alimentaria.  Si tomamos el incremento de la inversión especulativa en alimentos en el período 2010-2011, y el incremento de las personas que han sido arrastradas a la extrema pobreza por el incremento de precios en el mismo periodo, tendremos que por cada 314 € de inversión especulativa se empuja a una persona a la pobreza y el hambre.